El presidente Gustavo Petro oficializó un incremento histórico de más del 23 % para el año 2026, situando la remuneración mínima legal en 1.750.905 pesos, que con el auxilio de transporte supera los 2 millones de pesos mensuales para millones de trabajadores colombianos.
Un salto histórico en salarios
Este aumento representa el mayor incremento porcentual en más de dos décadas, superando ampliamente los ajustes de años anteriores. Comparado con la década anterior y gobiernos recientes, donde los incrementos nominales oscilaron entre el 5 % y el 16 %, la decisión del Ejecutivo marca un punto de inflexión en la política salarial. El Tiempo
El propio Gobierno ha destacado que, al tomar en cuenta la inflación proyectada y los cambios en el costo de la vida, el poder adquisitivo real de los trabajadores se fortalece, con una mejora estimada en alrededor de 18,7 % en términos reales frente al año anterior.
Beneficios para el poder adquisitivo
Uno de los argumentos centrales de la medida es su impacto directo en la capacidad de compra de las familias que dependen del salario mínimo. Al subir por encima del ritmo de los precios estimados, los trabajadores no solo ven reflejado un aumento nominal, sino que se espera que puedan adquirir más bienes y servicios esenciales —desde alimentos hasta transporte y otros productos básicos— sin que su ingreso pierda valor real.
Este enfoque busca reducir la brecha entre los salarios y los costos de la canasta familiar, lo cual ha sido un reclamo constante de sindicatos y organizaciones laborales en los últimos años. Un salario mínimo más alto también significa mayor capacidad de consumo para un segmento amplio de la población, lo que puede traducirse en dinamismo económico local y mayor demanda en sectores como el comercio, servicios y pequeñas empresas.
Reactivación económica desde abajo
Economistas y representantes del Gobierno aseguran que los hogares con mayores ingresos disponibles tienden a gastar más rápido, inyectando recursos a la economía real y estimulando cadenas productivas que estaban deprimidas tras años de ajuste post-pandemia y presiones inflacionarias. Este aumento salarial, por tanto, no solo tiene un impacto social, sino que también se concibe como un motor de reactivación económica interna al fortalecer la demanda agregada. El Ciudadano
La medida también se enmarca dentro de un esfuerzo gubernamental por disminuir la desigualdad —una de las asignaturas pendientes de las últimas décadas— al elevar los ingresos de los trabajadores con menores remuneraciones y acercarlos a un nivel considerado como “salario vital”, acorde con estándares internacionales como los de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Significado histórico
Será difícil olvidar que, durante esta administración, el salario mínimo en Colombia ha experimentado una tendencia ascendente sostenida. Diferentes gobiernos habían enfrentado críticas por ajustes modestos que, en muchos casos, quedaron por debajo del crecimiento de los precios y la inflación. Este nuevo aumento no solo recupera terreno perdido, sino que envía una señal potente de apoyo al trabajo formal y a la protección del ingreso familiar. El Tiempo
Mirada al futuro
Si bien algunos sectores han expresado inquietudes sobre posibles efectos secundarios —como presión inflacionaria o desafíos para pequeñas empresas—, el enfoque oficial recalca que la medida es una misma inversión en la fuerza laboral del país. El crecimiento del salario mínimo, argumenta el Gobierno, no es un costo, sino una distribución más justa de la riqueza generada por la economía nacional. infobae
En definitiva, este histórico incremento del salario mínimo se perfila como uno de los hitos más relevantes en materia laboral y social de los últimos años en Colombia, con efectos que podrían reverberar tanto en el bienestar de millones de trabajadores como en la dinámica económica general del país.